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miércoles, 30 de abril de 2014

Recetas literarias

Siguiendo los pasos de José Antonio Ramírez en su libro Sopa de sueños y otras recetas de cococinas, os habéis convertidos en maestros cocineros y habéis elaborado exquisitos menús. Ahí va una muestra.
  Autores: Paula Linares, Andrea Rodríguez, Sergio Sánchez, Javi Sánchez Autores: Laura López, Juan Carlos Márquez, Francisco Muñoz, Laura Romero Autores: Javi Boneta, Ana Gonzáles, Paulina Londoño, María Tornero Autores: Claudia Lamoneda, Javier Quiles, Daniel Suero Autores: Gonzalo Alonso, Irene Bautista, Ana Casado, Rafael Silva

martes, 18 de marzo de 2014

Concurso literario Día de Andalucía. Poesía




La hora mágica


Atardecer  brillante,
Camino de Sanlúcar,
Camino por delante.

(El sol desciende
hacia el fondo del mar)

(Deja el cielo iluminado
con color adulzado.)

El mar toma su azul profundo…
El azul se trueca en negro,
el negro en infinidad,
y la infinidad en soledad…

Atardecer  brillante,
Camino de Sanlúcar,
Camino por delante.

Inspirado en Emilio Prados, “La hora mágica”

ALICIA GIL  CASERO

Corre Ixchel Corre !, Iván David Gómez Arce

NO MIRES ATRÁS

De prisa, de prisa:
lo que ya se vio, no lo mires.
Tenemos nuevos, nuevos momentos,
momentos felices.
¡De prisa!, ¡de prisa!,
Lo pasado no importa,
tenemos nuevos, nuevos momentos,
momentos felices.

!Aprisa!, ¡aprisa!.
No pares,
Olvida lo de antes,
!Aprisa!,
porque, tenemos nuevos, nuevos momentos,
momentos felices.



Inspirado en "Impulso", de José Moreno Villa.

ANA GONZÁLEZ SUERO

Don olivo, Zorca Ostojic Espinoza

LOS OCHO SECRETOS DE LA TIERRA

Lucía caminaba por la playa,
un brillo intenso la  dejó sorprendida
encontró un trozo de plata,
 que guardó en su mochila.
Continuó el camino y las olas
 le trajeron una botella de cristal,
cuando miró en su interior
solo encontró luz y sal.
Se tumbó cansada con los brazos en cruz,
 atrapando con sus manos puñados de arena,  seca y caliente.
Atardecía cuando una brisa helada movió sus cabellos,
respiró profundamente...
 llenó sus pulmones del frío viento.
Mientras se escondía el Sol, con sus rayos de oro,
 decidió alejarse de la playa,
y por el sendero olió el perfume de las flores
 que en mayo brotaban.
Llegando a casa oyó la voz de su madre:
 “¡Anda Lucía! es tarde,
 entra en casa.”
Ya en su habitación Lucía se sentó en la cama
y entonces sintió como una rama
 de olivo golpea la ventana.
Poco a poco se quedó dormida,
 reteniendo en su memoria
la luz y la sal, el sol, el oro, la plata,
la arena, el viento helado, el olivo
y las flores de primavera.
La luz se fue a la costa de Huelva.
El sol inundó la de Málaga.
La plata tiñó, en Cádiz la bahía.
El oro vistió Sevilla.
La arena llenó el desierto de Almería.
El viento helado sopló en la sierra de Granada.
Las flores y las cruces adornaron Córdoba.
Y la rama de olivo brotó en Jaén.


ANDREA RODRÍGUEZ PÉREZ


Eddy Milfot

Triste y alegre
es mi dulce hogar,
alegre mi casa
y triste el mar.
Cuando tu te vayas 
triste me vas a dejar
yo seré una paloma
que vuela al mar.
Cuando tu te vayas
triste me vas a dejar
llorando por la ventana
mirando triste al mar.
Cuando tu te vayas
triste me vas a dejar
seré una paloma alegre
que ha Málaga ha de llegar.

Inspirado en "Canción del gris al morado" de José Moreno Villa


LAURA LÓPEZ MORA


Palmera,


Entre el Sol y la Tierra
miras con mucho fulgor
Rosa viva del cielo
mi pequeño corazón.

Te da aire de princesa
la forma de vivir que llevas
y evocas ternura
a todo el que te vea

Eres junto a los ángeles
la persona más bella
que desprende alegría y coraje
de los cielos.

Y que vivan en la corteza
bajo sus pies descalzos
un grupo de enamorados
para siempre.

Inspirado en Federico García Lorca, "Palmera"


JAVIER SÁNCHEZ MEJÍAS

Concurso literario Día de Andalucía. Relatos

De nuevo, lugares emblemáticos y personajes andaluces os han inspirados. Enhorabuena a nuestras ganadoras, Ana Casado y María Tornero

Puerta de Monaíta, Rocío Fernández Izquierdo
En la corte nazarí de Granada, en los tiempos del Sultán Muhammad V, visitaba la ciudad un médico que tenía el encargo de tratar los problemas de asma del monarca.

Mahdi, que así se llamaba el médico, se encontraba en la estancia que el rey le había asignado en el palacio de Comares dentro del recinto de la Alhambra, preparando el jarabe necesario, cuando se dio cuenta que no tenía suficiente cantidad del componente principal, el romero.

Salió hacia el Albaizín por la Puerta de las Armas, atravesó el río Darro, y preguntó a una mujer donde podía comprarlo. Ella le dirigió a la casa de Aaminah (que significa “Dama de paz y armonía”) quien comerciaba con plantas medicinales. Cuando llegó allí se encontró con una chica morena de grandes ojos y sonrisa cálida. Mahdi se quedó prendado de ella. Le preguntó cómo se llamaba: Maryam era su nombre.

De vuelta al palacio preparó la medicina para el rey y le indicó el tratamiento. Pero avanzó el día, y mientras caminaba por el Patio de los Arrayanes no dejaba de pensar en aquella muchacha. A la mañana siguiente volvió a la tienda pero ella no estaba. La dependienta, su madre, le propuso que la visitara nuevamente por la tarde porque posiblemente su hija estaría allí.

Y así lo hizo. Se encontró nuevamente con la joven y conversaron. Al día siguiente repitió la visita y también en los posteriores. Pasearon juntos por las estrechas y empinadas calles del Albaicín, junto a las tiendas de artesanos y casas de nobles. Recorrió la muralla Zirí hasta la puerta de Monaita y bajó a la carrera del Darro para visitar los baños árabes del Bañuelo.

En uno de esos días Maryam guio a Mahdi hasta la vivienda de un familiar en la zona alta del barrio, una casa abierta con jardines interiores pero muros altos que la reservaban del exterior, desde donde disfrutaron, con mayor intimidad, de espléndidas vistas de la Alhambra y de buenos ratos de compañía.

El tiempo pasaba casi sin darse cuenta hasta que un día el sultán lo mando llamar. Acababa de completar la construcción del Palacio de Los Leones pero estaba muy preocupado porque su hijo Yuzuf había caído herido en la conquista de Algeciras a los cristianos. Estaba grave y posiblemente no aguantara el viaje, así que le pidió acudiera a socorrerle. El médico obedeció pero pidió poder despedirse de la muchacha.

Y así lo hizo. Fue una despedida corta, pero él le prometió volver. Desgraciadamente no fue así. Fue preso por los castellanos del rey Enrique II quién lo incorporó como médico en su corte. Mahdi nunca olvidó a su bella Maryam.

MARÍA TORNERO URBANO

Atardecer desde la caravela Santa María, Jorge Carabia
11 de octubre de 1492

Hemos pasado semanas, meses para ser más exactos, en una larga travesía con el fin de llegar a La India. Puedo observar en los rostros de mis compañeros, la desesperación. Me da la impresión de que están desesperanzados porque después de tanto tiempo en el mar no hemos conseguido nuestro objetivo y nos estamos quedando sin suministros. No tenemos ni siquiera cebos para las cañas de pescar y las redes están descosidas, por no hablar del problema con el agua.

Lo peor de todo no es el hecho de que nos muramos de hambre y sed, sino es la actitud de nuestro capitán Martín Alonso, Dios no quiera que no lea mi diario de abordo. El capitán se pasa las horas en su camarote “jugando” con un compás y un mapamundi de grotescas dimensiones.

Veo que alguien tiene que actuar, que alguien tiene que tratar de buscar una solución y que si nadie cae en la cuenta de ello, voy a tener que ser yo. La verdad es que es lo menos que puedo hacer por estos pobres marineros sin rumbo, porque durante un tiempo he sentido que son mi salvación. Me han dado la posibilidad de tener un futuro brillante y una vida nueva. Eso es lo que pienso de ellos porque mi vida no ha sido del todo “fácil” antes de conocerlos.

Yo vivía con mi padre, un morisco, al que quería con locura. Sin embargo, su cultura era su cultura y a veces no podía evitar rendirle culto a Alá, cosa que siempre le dije que no hiciera pero no me escuchó. Así que cuando yo no tenía más que 11 años, fue condenado por la Inquisición a morir en la hoguera. Tras mi desgracia…mi vida sí que ha sido una desgracia. Viví con otra familia que me usaba de criado y, cuando alcancé una edad, me escapé y me entregué al mundo.

Cuando intenté alistarme para este  viaje, di por imposible la posibilidad de que me aceptaran cuando me dijeron que era un joven fuerte, entusiasta y con unas cualidades para afrontar las adversidades, y que por tanto era perfecto para formar parte de la tripulación. Entusiasmado emprendí el viaje, intimé con mis compañeros y...bueno, ¡Aquí me encuentro!

Así pues esta larga travesía me da una familia, me hace volver a amar a la vida y despierta algo en mí que nunca estuvo ahí. Voy a hablar con toda la tripulación, voy a darles esperanzas, y aunque nuestras vidas estén en manos del destino, voy a devolverles el favor que ellos me hicieron a mí.

A medianoche, cuando nos vamos a acostar, les digo que me escuchen, que me presten algo de tiempo de sus vidas y no sé ni cómo pero acceden a oírme. No tengo nada preparado así que pronuncio unas pobres palabras, que no componen un discurso inspirador, pero pienso que es justo lo que las hace fuertes. Las simples palabras de un compañero tan perdido como los demás. Termino de hablar y me parece que todos están de acuerdo con la idea principal que quería transmitir, la paciencia.

Tras este emotivo momento me asomo a la ventana de nuestro camarote porque escucho llover, y en la oscuridad puedo ver a unos pocos metros el continente. A pesar de la hora que es no puedo evitar gritar a pleno pulmón: “¡Tierra a la vista!”

ANA CASADO SÁNCHEZ



Yo, yo y solamente yo estuve aquel día en esa fosa de Alcafar. Nunca nadie me creyó pensaba que estaba loco , que me lo había inventado , que tenía problemas mentales y  que todo era fruto de mi imaginación. Pero yo sé que no, yo sé lo que vi, que realmente sucedió y que no me lo había inventado.

Estoy en el final de mis días y por ello escribo aquí la historia que me ha quitado el sueño toda mi vida , con la esperanza de que alguien la lea y me crea.

Tenía 23 años cuando estaba perdido en mitad de la nada , exhausto de tanto caminar y de repente me pareció ver copas de árboles , podrían ser producto de mi imaginación debido al cansancio, pero podrían no serlo . Me acerqué cautelosamente a la fosa ya que parecía tener dueño , las hojas estaban perfectamente verdes y los árboles desnudos recientemente recolectados . Andaba cuidadosamente cuando un ruido ensordecedor hizo que me sobresaltara , un disparo . Me escondí tras el arbusto y observé la situación. Habían hombres armados y encañonando a un hombre que yacía en el suelo . Era un fusilamiento. Junto a él, otros dos permanecían de pie. Pude reconocer a Federico . Llegados a este punto el terror me impedía moverme por lo que seguí mirando. Cuando llegó su turno cargaron las escopetas , le ofrecieron una venda a Federico, para no ver su muerte. Según el protocolo dos de los hombres debían vigilar los alrededores en busca de héroes que intentaran salvarle. Aprovechando la situación, Federico forcejeó con el hombre pero el arma se disparó . Acto seguido salió huyendo antes de que los otros hombre regresaran. Cuando sus compañeros regresaron se encontraron al hombre muerto en el suelo y sin ninguna pista del paradero de Federico. Cayeron presos del pánico, este error podría costarles muchos, tanto como para ocupar la posición de Federico. Pusieron el cadáver en la fosa y le hicieron pasar por Federico.

Unos meses más tarde llegaron historias a mis oídos sobre la muerte de Federico, todas falsas. Fui corriendo a la guardia civil pero como cabía de esperar no me creyeron, ni ellos, ni nadie a quien le he contado esta historia. Por ello escribo este relato, esperando que alguien se apiade del alma de un pobre anciano y cumpla su deseo de hacer salir a la luz la verdad. 

MARÍA REY DOMENECH



Nací en una hermosa ciudad llamada Sevilla, a orillas del río Guadalquivir. Me parece que en 1989, pero ya no lo logro recordar bien las fechas; algo muy normal entre los puentes, y eso que yo soy de los más jóvenes.

El Guadalquivir es un río muy importante, con el que convivo a diario. Veo pasar barcos y piraguas por él cada día.

Siempre he estado rodeado de muchos monumentos históricos, a los que vienen a visitar muchos turistas. Allí a lo lejos está la Giralda, junto a la catedral; la Macarena allá a lo lejos; siguiendo el río se encuentra la Torre del Oro y otros muchos. Pero a los que más afecto les tengo son a mis amigos los puentes, como el de Triana o el del Alamillo, que es de mi generación.

Una cosa de la que sí me acuerdo es de cómo me crearon. Unieron todas mis piezas de acero en la orilla del Guadalquivir y me montaron en una gran barca para luego girarme hasta colocarme donde estoy hoy en día. Sé que fue un duro trabajo para mis creadores los ingenieros Juan José Arenas de Pablo y Marcos Jesús Pantaleón Prieto, pero he aquí el magnífico resultado, aunque esté mal que yo lo diga: Un bonito puente colgante con un gran arco de acero atirantado por el tablero de 214 metros de largo.

Fui fabricado especialmente para que las personas pudiesen acceder más fácilmente al recinto de la Expo 92: ese lugar al que durante seis meses acudieron miles de personas, con motivo del V Centenario del descubrimiento de América que se celebraba en España. Pero además, también soy conocido por enlazar el casco Histórico de Sevilla con el Parque Tecnológico.

Además puedo presumir de que fui premiado por la Convención Europea para la Construcción Metálica, convirtiéndome en uno de los símbolos de la identidad de Sevilla.

Durante todos estos años he visto pasar por encima de mi cientos de miles de personas de todas las nacionalidades, aunque las más abundantes y pesadas son esas grandes cajas de acero que se mueven a gran velocidad y las puedes encontrar de diversos tamaños, llamadas por las personas coches y camiones.

A lo largo de esta vida he aprendido que todo en este mundo, sea grande o pequeño, tiene siempre su utilidad. Y yo aquí, inmóvil, observando el río Guadalquivir, espero seguir haciendo mi trabajo durante muchos años más.

CLAUDIA ACOSTA HERNÁNDEZ


Pablo Picasso, desde su casa de Francia, seguía con gran inquietud todos los acontecimientos que se estaban produciendo en España y que desembocaron en la Guerra Civil española.
A partir de este momento, empezó a sentirse preocupado por el futuro de la familia que tenía en España.
En sus sueños siempre se repetían las mismas escenas. En ellas no aparecían colores, todo era en blanco y negro. Esto le producía mucho dolor y tristeza debido a que los rostros de las personas le recordaban a sus familiares y amigos.
En su pesadilla, una madre grita desconsoladamente mientras sostiene a su hijo muerto entre sus brazos. Después, aparece un hombre descuartizado y una mujer envuelta en llamas cayéndose de un edificio ardiendo. Los supervivientes,aterrorizados, dirigen su mirada al cielo pidiendo a Dios que les ayude.
Una noche que se sentía especialmente nervioso, se despertó sobresaltado y no pudo volver a conciliar el sueño. Decidió levantarse, coger su paleta y sus pinturas y plasmar en un lienzo todo lo que le estaba atormentando desde hacía mucho tiempo.

Durante dos largos meses estuvo levantándose todas las noches para pintar hasta que, por fin, consiguió expresar el dolor y el sufrimiento que puede producir una guerra.

LAURA ROMERO PIÑEIRO



Era una noche fría de 1956, un poeta llamado Juan R.J. iba andando solo por las tenebrosas calles, dirigiéndose a la Academia Sueca para recibir el premio Nobel de Literatura, que le iban a otorgar.
Al volver a su casa y dejar el premio;le e seguía un coche negro, dentro había unos hombres con traje negro y la cara tapada se pararon enfrente de su casa, una vez que el ya llegó.

En mitad de la noche entraron en su casa e intentaron llevarse el premio. Fueron muy descuidados e hicieron mucho ruido, así despertándolo y asustándolo.
Ellos le dijeron que no pasaba nada solo habían ido a por el nobel, él no quería, así que lo cogió e intentó escapar pero estaba rodeado. No querían hacerle ningún mal, por ello mismo le explicaron que no le habían dado un Nobel sino una bomba, que se activaba con un fuerte golpe. Él se asustó mucho y consintió en dárselo, pero con dos condiciones, que le dijeran de que iba todo y que lo llevaran con ellos; a regañadientes aceptaron.

Fueron a su coche, le taparon los ojos y después de un par de horas llegaron a su destino. Entraron en una casa un poco vieja dentro le destaparon los ojos, se sentaron en unas sillas de madera y le empezaron a explicar que no debía saber cual es el camino para llegar a esa casa.
También le dijeron que el Nobel tuvo un problema de construcción, las medallas fueron creadas con un material altamente peligroso, y que ellos habían sido encargados de recuperarla y descomponerlas. Al escuchar esto, se asustó tanto que se desmayó.

Cuando se despertó se encontraba en su cama con una nota que decía: “Nada de esto ha pasado”. Él, sorprendido miró por la ventana y vio un coche negro saliendo de su casa.

Fue una noche larga, estaba inquieto, quería ayudarlo, cogió su coche rápidamente e intentó seguirlos...

JOHAN ALVARADO REYES





Lo recuerdo como si  fuera ayer, aquel fatídico día, el 11 de agosto de 1936, unos días más tarde del levantamiento de las tropas franquistas. Nunca lo olvidaré. Estábamos en nuestra casa de Coria del Río. Era por la tarde las 19:00 o las 20:00, sin embargo por el calor parecía el mediodía de un día de mediados de verano.

Él estaba preparando el himno, bandera y escudo de la nueva comunidad autónoma, al fin el deseo de muchos andaluces iba a hacerse realidad. Yo como de costumbre trabajaba tranquila y contenta, estaba  cocinando la cena, pero con lo que había pasado un mes antes lo peor se veía venir.

De repente, escuché que llamaban a la puerta, en ese momento se pasaron muchas cosas por mi cabeza y cada uno de los pelos de mi cuerpo se pusieron de punta. Al no esperar visita y ser de noche, no fui a abrir la puerta rápidamente. Empezaron a golpear la puerta, yo asustada corrí a avisarle, pero tiraron la puerta abajo. Era demasiado tarde, no llegué a avisarle me golpearon y… me desplomé.

Me desperté con un fuerte dolor en la cabeza en una cama, lo único que recordaba era como se lo llevaron con los ojos vendados, las tropas falangistas.

Tenía mucho miedo y al leer el periódico lo vi… tres personas habían sido fusiladas…

DANIEL SUERO ABREU

miércoles, 15 de enero de 2014

Maldita maleta. Narraciones V

Aquí en este inmundo agujero, apartado de la sociedad, sin poder hablar con mi familia, recuerdo que todo empezó con aquella carta del banco:


Señor Admin Afdoufa:

Queda desahuciado del domicilio de la calle Bárbara, bloque nº 42, 3ºA. Si usted no abandona voluntariamente el inmueble en las próximas 72 horas, será necesario tomar medidas legales contra usted.

Atentamente, el Banco de España”



Aquella situación, me obligó a hacer una locura de la que me arrepiento y me arrepentiré toda mi vida. Hablé con un antiguo compañero de casa que tuve en Marruecos, Yuse Benedetti, un hombre robusto, bien vestido, ambicioso y muy acomodado en el mundo de los negocios, aunque nadie con certeza podía decir a lo que se dedicaba. Le expliqué las circunstancias tan difíciles en las que me encontraba y le pregunté si esto tenía alguna solución. Él me miró seriamente y me dijo:

- Tengo algo para ti.

Puso una maleta negra sobre la mesa y me indicó:

- Cógela, dentro del bolsillo exterior encontrarás un billete de avión hasta Colombia, mandaré a alguien que te recoja, lo único que debes hacer es intercambiar la maleta y volver. Cuando llegues obtendrás tu recompensa.

Me advirtió de que no la abriese, y eso hice. Fui a mi casa, me despedí, cogí lo imprescindible y emprendí mi viaje hasta el aeropuerto. Allí pasé los escáneres y chequeos con normalidad y tras doce horas de vuelo, pisé por fin Colombia.

Volví a pasar los controles de seguridad y me encaminé a la salida para encontrarme con aquel hombre que, supuestamente, me esperaba. Tras varias ojeadas, lo reconocí al lado de una columna metálica. Tenía un físico imponente... se notaba que había pertenecido en el pasado a un cuerpo militar por sus brazos como troncos de árboles, tatuajes con el símbolo ejército colombiano, rastas castañas, barba corta del mismo color que su pelo, gafas que solo permitían ver el reflejo y un tono de piel moreno caribeño. Vestía pantalones anchos con tapices de camuflaje sujetados por un cinturón de cuero negro, botas militares por las que se entreveía la empuñadura de una arma blanca y una camiseta negra ajustada. Tenía una expresión sería e insensible que daba miedo, aun así decidí avanzar hasta él, mientras notaba a mis espaldas las miradas punzantes de la gente que me rodeaba.

Mientras caminaba me estaba empezando a dar cuenta de lo extraña que era aquella situación y me preguntaba qué objeto tan importante contendría aquella maleta como para que no pudiese abrirla, también me preguntaba quién era aquel tipo salido de una película de acción y por qué debía yo entregarle la maleta, aquellas dudas me hicieron parar a medio camino para dar media vuelta, pero volví a pensar en mi familia, así que avancé hasta el hombre, me miró seriamente y me dijo “Dame la maleta con cuidado, no hagas gestos bruscos, coge esta maleta y vuelve sin mirar atrás”, y eso hice, pero antes de que me diese cuenta había más de un centenar de oficiales de policía del aeropuerto vestidos de paisano apuntándome con un revólver y miles de personas gritando y corriendo por todas partes, miré hacía la columna pero aquel extraño hombre había desaparecido, lo único que podía hacer era soltar la maleta y poner las manos en la nuca.

Uno de los policías trajo un gran perro que comenzó a olfatearme a mí y después a mi maleta, al terminar soltó un estruendoso ladrido y se sentó, aquel mismo oficial la abrió y la inspeccionó, sin embargo, sorprendentemente en su interior no había nada. Al instante con gran asombro vi a uno de los policías que me apuntaba sacar una navaja de debajo del cinturón y rajar la tela... ¡Aquella maleta poseía un doble fondo y contenía más de treinta kilos de heroína!

Comprendí que estaba perdido, Yuse Benedetti era un traficante y me la había jugado.

Los momentos que pasaron hasta que me trasladaron a la prisión más cercana, los recuerdo con poca nitidez ya que tenía mucho miedo y me encontraba en estado de shock, no podía creer que mi libertad acabase justo cuando entrase en las puertas de aquel inhóspito zulo.

Los años años han trascurrido muy lentos, a veces sin sitio donde dormir, ni comida, ni medicinas ni las condiciones mínimas de higiene, con miedo, frío y soledad...
Aquí en este inmundo agujero, apartado de la sociedad, sin poder hablar con mi familia, recuerdo como empezó todo y una pequeña luz de esperanza invade mi corazón al pensar que ya solo queda un año para volver a ver a mi familia.

ANA GONZÁLEZ, CARMEN HERNÁNDEZ, MIGUEL MAHÓN, FRAN MUÑOZ, ANDREA RODRÍGUEZ  


Caso en NY. Narraciones III





-Buenas tarde , Policía de Nueva York , me gustaría hacerle unas preguntas sobre la muerte de Loreto Fernández – dijo Rebeca.
-No hay problema ¿Le importa si le miro un ratito? Quiero recordar su cara para mis sueños – Dijo Tomás.
-Tomás González , usted era el novio de Loreto y el principal sospechoso de nuestra investigación , ¿tiene algo que decir en su defensa? - dijo ella.
-Sí , para ti desearte como yo te deseo es un delito , me declaro culpable – dijo él.
-El cuerpo ha sido hallado cerca de su casa , contiene fibras de su pelo y también sé que no eran una pareja feliz , ella le había engañado y me da la sensación de que usted ni es de la clase de personas que aceptan una humillación de ese tipo. ¿Podría decirme donde se encontraba entre las 8 y las 10 de la noche del sábado? - dijo Rebeca.
-Por supuesto , estaba en la fiesta de mi primo Carlos , en la doce con la séptima , cualquier asistente podrá constatarlo – aseguró Tomás.
-Nos volveremos a ver – concluyó la inspectora.
Raquel esta confusa , nunca antes le había pasado algo similar , nunca había dudado de la culpabilidad de un sospechoso pero con Tomás era distinto , era demasiado seductor , demasiado cariñoso , demasiado perfecto.
Tomás estaba satisfecho , sabía que había conseguido confundir y seducir a la inspectora , algo que él sabía que le sería de gran ayuda.
-Hola de nuevo , señor González – dijo la inspectora.
-Un placer , así puedo disfrutar de su compañía durante un rato más – dijo Tomás
-Hemos comprobado que su coartada es falsa cuando le hemos explicado a sus amigos de la fiesta lo que era obstrucción a la justicia nos han confirmado que usted desapareció del local entre las 8 y las 10 , que resulta ser la franja horaria de la muerte . También hemos encontrado el arma del crimen en una alcantarilla cerca de su casa y estaba marcada con sus huellas – dijo ella.
-De lo único que soy culpable es de quererte – dijo Tomás en un desesperado intento por salvarse.
-Tomás González queda detenido por el homicidio en primer grado de Loreto Fernández – concluyó la inspectora.
RAFAEL SILVA, LAURA LÓPEZ, JUAN CARLOS MÁRQUEZ, MARÍA REY, LAURA ROMERO

martes, 14 de enero de 2014

You'ar The Next. Narraciones II


Fuori!, Matteo Scordino



Empecé a abrir los ojos lentamente, y para mi sorpresa me encontré maniatada en una silla, con la boca tapada y varios cortes sobre la piel. Me sentía débil y mareada, no sabía lo que había pasado. Miré a mi alrededor, estaba en una sala oscura y tenebrosa, y en una esquina, un leve rayo de luz me dejó distinguir la silueta de la puerta de un sótano que parecía estar sellada. Era una puerta muy familiar, pero ya la había visto antes. De repente, supe donde la había visto, y poco a poco empecé a recordarlo todo.

Estábamos en frente de un edificio, era de noche y los lobos aullaban, nos preparábamos para entrar en este tétrico lugar e intentar resolver este crimen de hace 50 años que nos habían encomendado a los tres, ya que eramos los mejores investigadores del FBI. Un caso que la justicia dejó sin terminar: El caso de Yao Lynn, no deberíamos haberlo aceptado.

Nada más entrar, dedujimos que estábamos en un manicomio, solo hacía falta observar las habitaciones. Todas estaban ensangrentadas con esqueleto a cada paso que dábamos. Decidimos dar una vuelta para ver si encontrábamos algo de vital importancia, y nos dirigimos hacia la habitación que había en frente nuestra. Buscamos como buenos investigadores, pero no parecía haber nada, hasta que Nicolas Johnson encontró unos viejos y descompuestos documentos sobre los pacientes que habían sido tratado allí. Efectivamente, estaban escritos por Yao Lyn, el médico y psiquiatra que dirigía esta institución hace 50 años.

Fuimos a enseñárselo a Mohamed, pero antes de verle, se apagaron las luces de golpe. Se oyó un gran trueno, unos pasos acercándose... Volvió la luz y encontramos a Mohamed ahorcado y con una espada china en el corazón. Decidimos echar un vistazo para ver si había alguien más en la sala, y ante nosotros nos encontramos una terrorífica y gigantesca sombra blanca con intención de matarnos.

Salimos de la habitación en busca de un refugio, nos separamos y entré por una puerta que daba a un sótano. Espere a Nicolas, pero el no llegaba, así que cerré la puerta.

Allí era todo oscuridad, mire de reojo y distinguí una gran silueta blanca...

JOHAN ALVARADO, CLAUDIA ACOSTA, IRENE BAUTISTA, YAGO LABELLA, ZORAIDA BANDA


Diario de un "falso" culpable. Narraciones I

Os propuse un reto: escribir historias en grupo, pero sin total libertad. A unos os tocó incluir algún objeto en vuestra historia, a otro una frase. También os tuvistéis que adecuar a un género o una estructura. Aquí tenéis el resultado: finales inesperados, finales abiertos, flash back; historias de amor, de terror, policíacas, mezcla de géneros ...


Corrían los 50, ¡Qué buenos tiempos aquellos! Allá todavía no se me había caído el pelo, era tan joven…y tan necio….Mmmm….los 50.

Me había peleado con mi preciosa novia, Paula y habíamos decidido darnos un tiempo, pero mi vida no tenía sentido sin ella, así que me armé de valor y me dispuse a quedar con ella y reconciliarnos.

Nuestra cita era en un hermoso mirador en la cima de la montaña, estaba impaciente por verla pero… Nunca me lo perdonaré, pues llegué tarde, media hora tarde y encima no tuve la cortesía de recogerla. Fui un desconsiderado. A cualquier persona a la que le cuente esta historia le puedo parecer melodramático, pero los cincuenta eran los cincuenta y esos pequeños detalles eran muy importantes.

Cuando llegué a la cita me encontré a Paula con un policía, el mismo que me había multado varias veces por exceso de velocidad ¡Qué manía le tenía! Pero por eso no lo consideraba… no lo consideraba…capaz…de…Y sonó el disparo. Nunca supe el motivo ni lo sabré, pero Paula fue asesinada.

Me fui a mi casa corriendo, asustado, quizás el asesino me habría visto y me estaba buscando. Litros de lágrimas brotaban de mis ojos y me emborronaban la visión. Pero al fin llegué. Cuando me tranquilicé llamé al juzgado y denuncié. Sin embargo mi suerte…empeoró. Me tomaron como el sospechoso principal.

Durante el interrogatorio, me hicieron muchas preguntas acerca de horarios, fechas y datos muy precisos que me hicieron contradecirme a mí mismo. Tanto, que me volví loco. Ya no sabía en qué creer, incluso yo mismo dudaba de mi inocencia en ocasiones. Pero intenté disimular esos pensamientos confusos a la agente que me interrogaba. Su mirada era indescifrable, no era capaz de ver en sus ojos si yo le había transmitido esos pensamientos, si me estaba creyendo….nada. Su mirada era más bien una mezcla de, “qué ingenuo eres” y al mismo tiempo de interés.

Lo único que sé es que el resultado final fue que me dieron la oportunidad de volver a la escena del crimen. Los coches patrulla no eran lo suficientemente rápidos para mí, pues estaba nervioso, impaciente e inseguro de mí mismo. ¿Yo era un psicópata realmente? Mi mente dejó de pensar en esas cosas, se tranquilizó y dijo “yo soy más fuerte que las técnicas de confusión de la policía”. Me di cuenta de que lo único que necesitaba era seguridad y valentía para enfrentarme a todas las pruebas.

Cuando llegamos al mirador me hicieron quedarme en la posición y en el lugar en los que yo decía haber estado. Mientras tanto, investigaron cada milímetro de tierra removida, cada huella dactilar, cada gota de sangre…y lo más sorprendente fue que el cadáver seguía allí. No tenía más que una herida, un tiro limpio.

Después de semejante sorpresa me dejaron identificar a mí mismo las pruebas e intentar relacionarlas. Yo le dediqué más tiempo a cada prueba que la policía, lo que me ayudó a hallar un elemento clave, una pistola. La señalé y los policías vinieron ipso factos a verla. Encontraron una huella dactilar en el arma, la mía.

ANA CASADO SÁNCHEZ, PAULA LINARES CAMPAÑA, JAVIER QUILES OÑATE, SERGIO SÁNCHEZ BERNABÉ, DANIEL SUERO ABREU