jueves, 25 de octubre de 2012

Expresando emociones




Seguro que en el colegio habíais descrito personas, animales, lugares y objetos. ¿Pero alguna vez habíais descrito vuestros sentimientos?

El día que el padre de un amigo mío murió, sentí por primera vez lo que es la tristeza verdaderamente, ya que era la primera persona conocida y a la que yo apreciaba que sabía que nunca iba a volver a ver. Recuerdo que era un día feliz para mí, y de repente todo mi cuerpo y mi estado de ánimo cambiaron. Mis ojos eran como dos cataratas y mi corazón palpitaba lentamente, porque realmente yo aún no había reaccionado a lo que estaba ocurriendo, era como si las nubes hubieran cubierto el cielo y todo se hubiera vuelto negro y oscuro.
Cuando ya todo había pasado me di cuenta que hasta que no pasan estas cosas no valoro lo que tienes, por eso yo desde ese día valoro más cada una de las cosas que tengo.  

 ALEJANDRA SUÁREZ DOMÍNGUEZ 1º C, D


El día de mi cumpleaños recibí una gran sorpresa: Mis padres me invitaron a Isla Mágica. El día anterior estuve triste y malhumorado, como si se tratara de un niño "pobre", porque pensaba que no íbamos a poder celebrarlo, ya que mi abuela había tenido una caída tan grande como la pisada de un elefante, y se le había puesto la cara morada como si dos berenjenas se le hubieran pegado en ella; su nariz parecía el pico de un loro. Pero de pronto dijo mi abuela: “¡El niño no se queda sin cumpleaños!” Y todos nos fuimos a Isla Mágica. Y de pronto fui el niño más simpático del mundo, de la alegría que tuve me puse a temblar como un flan. Aunque el día estaba lluvioso, a mí me pareció que estábamos en pleno agosto.

JOHAN ALVARADO REYES 1º A, B 
 
El día en el que entré en un casa abandonada con mis primos de pequeña, sentí tanto miedo como un pavo en Navidad. Mi corazón iba explotar; mis ojos eran dos luceros. Las paredes me miraban, hacía un frío abrasador y el cielo se cubrió de nubes. Yo salí corriendo.

LOLA MULET SALAS 1º A, B

El día que llegué al campamento, me sentí como si en vez de respirar aire respirase alegría. Los árboles me sonreían, y era tan grande la emoción que parecía que no cabía en el mundo. Tenía tantas ganas de visitar ese lugar que se me abrieron los ojos como ventanas y empecé a subir y a subir escaleras. La alegría me inundó, tenía muchas ganas de jugar y conocer gente nueva.
CARMEN HERNÁNDEZ ROCHA 1º A, B

Nunca, se me olvidará la alegría que sentí cuando me regalaron un perro. Yo llevaba toda mi vida pidiéndoselo a mi madre desesperadamente, pero siempre me contestaba que cuando fuera más responsable. Me acuerdo que ese día amaneció muy lluvioso y yo me sentía un poco desanimada. Seguramente, mi mal estado de ánimo se debía al hecho de levantarme con un día tan oscuro y triste. Yo estaba aburrida desayunando cuando escuché un pequeño ladrido, pero no puse gran interés porque pensé que sería el perro del vecino. De repente, vi entrar en la cocina un labrador precioso de un suave color canela. En ese momento, me puse tan nerviosa que empecé a gritar y a saltar de alegría. Las manos me temblaban y, a pesar, de que era más pequeño que un gato, no podía cogerlo. De pronto, el día parecía que se había contagiado de mi inmensa alegría y empezó a salir el Sol. Así que, decidí salir a pasear con mi pequeña mascota por una de las grandes avenidas de Sevilla.

LAURA ROMERO PIÑERO 1º A


2 comentarios:

  1. las descripciones de los sentimientos son espectaculares!!!




    carmen Hernández Rocha

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  2. Me gusta mucho las descripciones, están muy bien.


    Zoraida.

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